El Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas en Guatemala se refiere a un “déficit histórico” del estado en el cumplimiento de las responsabilidades que lo justifican, esto es la adecuada atención a los problemas sociales y la movilización de los recursos necesarios para ello.
El IGER ofrece educación a distancia y por radio a una población aproximada de 42000 estudiantes, distribuidos en toda la Republica de Guatemala. Los/as estudiantes de Primaria que acuden al Iger son mayoritariamente mujeres (54% del total de inscritos), tienen entre 15 y 25 años, son trabajadoras poco cualificadas con dificultades para expresarse en español. Proceden de ambientes rurales indígenas o ladinos (mestizos) pobres, aunque trabajan en centros urbanos.
Las estimaciones del Índice de Desarrollo Humano –que integra indicadores de salud, educación e ingresos- en cada municipio pone de manifiesto la gran diversidad de situaciones existentes en el país, con los índices más altos en municipios pertenecientes a los departamentos de Guatemala y Sacatepéquez, y con los más bajos en los departamentos del Norte y Occidente el país.
En aquellos con bajos índices coinciden bajos niveles de educación, salud e ingresos. Al comparar estos índices con el mapa de pobreza, que incluye estimaciones de pobreza en el nivel municipal, se observa una gran coincidencia entre los niveles de desarrollo humano y el grado de pobreza, siendo mayor la coincidencia entre los municipios en situaciones extremas.
Existen rasgos de la situación de pobreza en Guatemala que no pueden negarse. En síntesis, las personas en situación de pobreza presentan una serie de características que los diferencian de quienes no son pobres: se concentran en área rural, es una población joven con un bajo nivel educativo y se inserta en actividades económicas poco productivas. También tienden a conformar hogares con un mayor número de integrantes, particularmente con personas en situación de dependencia. Como resultado, las poblaciones más afectadas por la pobreza son las personas que viven en área rural y la población indígena, en particular las mujeres indígenas.
La pobreza es el resultado de la insuficiencia de ingresos y de su concentración, lo cual está directamente vinculado al mercado de trabajo y a la productividad. En Guatemala ha existido una alta capacidad de generar empleos, lo cual se refleja en una tasa de desempleo abierto inferior al 2%, de las más bajas en América Latina. Sin embargo, ello va acompañado de una productividad muy baja que es reflejo, a su vez, de una proporción significativa (33%) de población subocupada, que desea trabajar más horas pero que no consigue o no cree que va a conseguir más trabajo. Una de las manifestaciones de la alta capacidad de generar empleos de la economía guatemalteca ha sido el aumento acentuado de la tasa de participación laboral de las mujeres, que durante la década de 1990 creció en 15 puntos porcentuales, aún cuando la tasa de participación masculina (75%) casi duplica la femenina (40%).
Para que en Guatemala se lograra alcanzar la meta que fijó la Cumbre del Milenio, de reducir en un 50% el porcentaje de población que vive en situación de pobreza extrema, tendrían que combinarse el crecimiento económico con políticas que contribuyeran a redistribuir los ingresos resultantes del crecimiento. La evidencia disponible sugiere que mientras que la reducción de la pobreza extrema es más sensible a modificaciones en la distribución del ingreso que a cambios del crecimiento económico, lo contrario ocurre con la reducción de la pobreza general. Con base a un ejercicio de simulaciones basadas en la trayectoria pasada de la economía guatemalteca, puede concluirse que una combinación óptima consistiría en aumentar el ingreso en un 7% y reducir la concentración del ingreso (medida por medio del coeficiente de Gini) en cerca de un 10%. Ello requeriría aumentar gastos en educación, de manera que se incrementara fuertemente la escolaridad promedio de los que tienen empleo, acompañado de un aumento de transferencias y de la cobertura de la seguridad social, además de otras medidas dirigidas a estimular el crecimiento.
Educación
Como promedio nacional, 43.8% de los pobres son analfabetos. Sin embargo, dentro de este grupo se producen importantes diferencias: en el área rural el analfabetismo alcanza al 47.2% de los pobres en comparación con el 30.7% de los pobres en el área urbana. En tanto más de la mitad de las mujeres pobres son analfabetas, solamente el 35.5% de los hombres están en esa situación. Algo similar ocurre al comparar la población indígena con la no indígena. En cuanto a las regiones, los habitantes de escasos recursos del Nor-occidente, Nororiente y Norte del país son los que presentan los índices de analfabetismo más altos. En contraste, solamente el 16.7% de la población no considerada pobre es analfabeta.
El promedio de años de escolaridad de los pobres es apenas 1.9 años. Nuevamente son las mujeres, los indígenas y los pobres del área rural quienes reportan niveles más bajos que el promedio nacional. Igualmente ocurre con las regiones de Nor-occidente, Norte y Nororiente, donde el promedio de escolaridad no es mayor de 1.5 años. Prácticamente ninguna persona pobre tiene educación superior y en promedio, apenas el 4.4% han cursado algún grado de la secundaria. Solo la mitad de los pobres (51.3%) tiene educación primaria cursada. En términos de regiones, las personas pobres del Nororiente, Norte y Nor-occidente son quienes están en peores condiciones, pues la proporción de personas sin ninguna educación excede en todos los casos el 50%.
Para un funcionamiento más eficaz, el IGER se organiza en tres zonas geográficas diferenciadas:
- Sector Norte, comprende los departamentos de: Alta Verapaz, Baja Verapaz, Izabal y Petén.
- Sector Centro/Oriente, en él se incluyen los departamentos de: Guatemala, El Progreso, Chimaltenango, Escuintla, Chiquimula, Jalapa, Jutiapa, Santa Rosa y Zacapa.
- Sector Occidente, al que pertenecen los departamentos de Quetzaltenango, Totonicapán, San Marcos, Quiché, Huehuetenango, Suchitepéquez, Retalhuleu y Sololá.
Informe de Desarrollo Humano, Guatemala 2001
El coeficiente de Gini: Mide el grado en que la distribución del ingreso (o del consumo) entre individuos u hogares de un país, se desvía de una distribución en condiciones de perfecta igualdad. Un coeficiente = 0 representa igualdad perfecta, y de 100, desigualdad total
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