Responsables de Cáritas con el comedor social. JSP
El comedor social de Cáritas se puso en marcha en 2009. A lo largo de este tiempo, se han recibido distintas colaboraciones económicas para que pueda continuar este proyecto destinado a los que más lo necesitan. En la actualidad, atiende a 16 personas con recursos precarios. Mediante un catering, se entrega la comida. También se financia el servicio de comedor en el colegio Sagrado Corazón de Jesús a distintos menores. El tesorero de Cáritas Trujillo, Vicente Vega, señala que se pueden necesitar al año entre 15.000 y 18.000 euros para cubrir los gatos de este proyecto. El problema es que este servicio ha comenzado 2013 con una cuantía de unos 3.000 euros. Este hecho ha provocado que suenen las alarmas en la entidad. Vega detalla que se necesitan fondos, aunque no dejan de llegar pequeñas cuantías. Si no se recibiera el dinero suficiente, la institución tendría que destinar partidas de otros programas al comedor social.
Con el objetivo de intentar recibir más fondos, este proyecto se ha sumado a la plataforma virtual 'cibersolidaridad', de ámbito nacional. Uno de sus principales precursores es Rafael Benjumea, ligado a la ciudad, entre otros motivos, por el desarrollo de proyectos fotovoltaicos. «Queremos responder a las necesidades donde uno actúa con iniciativas empresariales. Queremos devolver parte de lo que uno recibe», indica.
'Cibersolidaridad' es una organización sin ánimo de lucro que canaliza donaciones puntuales o periódicas hacia proyectos de carácter humanitario con necesidades urgentes y concretas de financiación, como es ese comedor social de Cártitas. «Nuestro objetivo es fomentar, a través de las nuevas tecnologías, la cercanía entre el cibersolidario y los proyectos que desarrollan las entidades colaboradoras, garantizando siempre que los donativos recogidos se destinan de forma íntegra al proyecto seleccionado».
Benjumea detalla que, una vez identificados esos proyectos serios y bien estructurados, se dan de alta en esta plataforma, con el objetivo de darlos a conocer. A partir de ahí, se consiguen supcriptores que puedan participar económicamente. Recuerda que se colabora con propuestas solidarias en distintas provincias y países. Sin embargo, ahora, con Cáritas Trujillo, lo que se pretende es identificar esas necesidades más cercanas y que no siempre se ven. El objetivo es ayudar a que los vecinos puedan ayudar, añade.
Una vez que se accede a 'www.cibersolidaridad.org' y se elige el proyecto de Cáritas, se puede hacer la donación que una persona desee. Este promotor insiste en que el cien por cien de los fondos van destinadoa a la propuesta elegida. «Todo está perfectamente controlado y auditado». Además, se hace un seguimiento para saber donde van los fondos. Añade que hay una trazabilidad de esas partidas económicas que se destinan. Recuerda que las aportaciones pueden ser de todo tipo.
Tanto la directora de Cáritas, Maria Isabel Pablos como el tesorero Vicente Vega está agradecidos por la entrega de Rafael Benjumea y su familia con Cáritas Trujillo y, concretamente, con ese comedor social.